Sur-testimonios

Voces para la Unión

Sábado 1º de mayo de 2010


Cochabamba, Bolivia
Bien tenía mucho tiempo sin escribir, la verdad es que no han sido muy estables nuestros lugares donde descansar, y menos que tengan enchufes para sentarme redactar un poco, y eso sin contar que también entre la cumbre y los trabajos nocturnos no ha habido mucho chance para dedicarle a las bitácoras.
Pero ya estamos aquí nuevamente que es lo importante, en la última oportunidad les escribí, sobre nuestro panorama laboral, finalmente la cuestión quedó de la siguiente forma, Carlos ha estado trabajando en un café llamado Yerba Buena, donde lo han tratado muy bien, y me consta que dentro de su grupo de trabajo hay personas bien simpáticas, así que él ha estado bastante feliz y estable allí.
Yo por mi parte, trabajo en varios sitios, los martes y los miércoles en un café aburridísimo que se llama banana, el dueño de nombre Rodrigo es un tipo súper fastidioso, cree que es un sabelotodo y por lo general habla puras babosadas, además es de los que no escucha ni conversa, sólo habla y monopoliza el dialogo, así que para mí son los peores días para trabajar.
Los jueves ya mejora la cosa, trabajo en Casa Blanca que es otro café, que tiene muchísima clientela, entonces siempre estoy activo, además que la comida es muy buena y siempre queda para uno comer, y el volumen de mesas hace que de vez en cuando a uno le dejen propina cosa que no se estila mucho en Bolivia, de hecho los tipos se paran a pagar en la caja para no dar propina, incluso cuando consumen todo lo que se les ocurre. Allí el ambiente es muchísimo mejor la mayoría de los chicos que trabaja allí son bien agradables y solidarios, y el encargado también es un tipo buena onda que por lo general está bromeando, así que allí me la paso bien.
Luego vienen los viernes y los sábados, que me toca en Levoa, una discoteca que es de las más concurridas y conocidas aquí en Cocha, también los jefes y los compañeros de trabajo son bien simpáticos y me tratan bastante bien, en está disco al principio trabajaba de mesero y atendiendo una barra de puras cervezas, pero últimamente estoy encargado de la barra VIP, donde me va mejor porque muchos de los clientes a cuenta de que se están luciendo y haciendo su show de adinerados y reyes de la noche dejan propinas, lo cual es perfecto.
Bien, eso en resumen ha sido nuestra experiencia laboral aquí en Cocha, con algunas variantes de un día a otro pero en general es algo casi rutinario, es bastante fuerte trabajar todas las noches porque el cansancio se acumula, y llega un momento como hoy, que lo que quisiera es estar echado en una hamaca frente al mar.
Pero bueno, dentro de todo, los objetivos que nos hemos propuesto los hemos cumplido, ya que ha aparecido el dinero, tanto por el trabajo como por otras circunstancias que relataré más adelante, así que bueno ya quizás pronto comience la despedida en busca de montarnos en la ruta nuevamente.
Ahora bien, no sólo hemos trabajado aquí en Cocha, el primer fin de semana participé jugando en un partido de softbol y de beisbol, con la liga de aquí, se podrán imaginar el desempeño que tuve después de 15 años sin jugar y sumando zendos trasnochos en la disco.
La verdad es que era un desastre, con la ventaja de que este no es un país beisbolero, así que muchos eran un desastre también, con lo que puedo afirmar que estaba a buen nivel para la liga, pero aun así me daba vergüenza los batacitos que daba y los errores que cometí cubriendo, pero aun así me aceptaron en el equipo, lástima que no pude volver a ir por la dinámica que tomó la estadía aquí, pero sin duda que esas caimaneras estaban muy buenas.
Sin embargo, no cabe duda alguna que lo más importante que ha ocurrido en este tiempo cochabambino, es la cumbre de los pueblos por el cambio climático y los derechos de la madre tierra, donde sin temor a equivocarme puedo decir que la experiencia sobrepaso por mucho todas las expectativas que podíamos tener entorno al evento.
La cumbre se llevó a cabo en una universidad en Tiquipaya a unos 20 minutos del centro de Cochabamba, y desde el principio el movimiento de personas de todas partes del mundo se hacía notar por las calles de este pueblito y de toda Cochabamba.
Nosotros, la noche anterior a que se diera inicio al evento dormimos a las afueras del centro de acreditación de la cumbre, para que a primera hora pudiéramos acreditarnos y participar de las actividades, sin embargo la pacha tenía otros planes para nosotros.
Resultó que al despertar e intentar cerrar la camioneta se había dañado una de las cerraduras y entonces quedaba abierta, así que tocó intentar inventarnos una, para poder cerrarla nos llevó aproximadamente 2 horas el momento creativo, con lo cual perdimos la oportunidad de acreditarnos a primera hora.
Cuando resolvimos ya la cola era kilométrica, y el sol desgastante, pero bueno no quedaba otra, medio trasnochados porque la noche anterior nos quedamos esperando hasta tarde la llamada de Nahir, quien es parte de la embajada de Venezuela aquí en Bolivia, pero nunca nos llamó de vuelta ya que estaba reunida con la gente de la organizacion hasta altas horas de la noche y con mil cosas más, así que se nos hizo tarde para descansar, y aparte teníamos un hambre brutal, así que no quedó más que botar sapos y culebras, para mitigar un poco la bronca que nos daba el que apareciera el problema de la cerradura justo en ese momento.
Pero el destino tenía preparada su jugada y la Pacha era su cómplice, resultó que ya nosotros nos habíamos resignado a tener credenciales sólo de participantes y no de prensa como queríamos, ya que nunca pudimos conseguir una carta que avalara el documental, sin embargo fue exactamente en ese momento que apareció un compa caminando al lado de la fila llamando a los que solicitaban sus credenciales de prensa internacional.
Ni cortos, ni perezosos y como buenos venezolanos sacamos a relucir la labia y el palabreo con tal maestría que no sólo nos sacaron del sol y la cola kilométrica, sino que nos dieron a ambos nuestras credenciales de prensa, lo que nos daba muchas ventajas, además que ahora teníamos acceso a muchos lugares que con las otras credenciales no hubiésemos podido.
Mientras tanto, ya desde la tarde anterior había llegado Umile a Cochabamba, quien hizo un gran esfuerzo viajando varios días seguidos para llegar a tiempo y cumplir con el compromiso de vernos en la cumbre, sin embargo no fue hasta entrada la tarde del lunes que nos vimos, pero él aprovecho también el palabreo y se sacó su credencial de prensa, así que estábamos todos bien acreditados.
Para nosotros el encuentro con Umile fue muy importante y significativo porque nos reafirmaba su compromiso con el proyecto, reafirmación que ya estábamos necesitando por la falta de comunicación clara y constante entre nosotros desde que salimos de Santiago. Por otro lado, agradecemos al General de Brigada Ramòn Antonio Guevara Moreno, quien dió un aporte significativo al proyecto y que recibimos de manos de Umile.
Estando los 3 rápidamente nos pusimos activos y aprovechamos todo lo que pudimos el evento para trabajar, con fotografías, entrevistas, creando y fortaleciendo lazos, y participando en todo lo que podíamos, aunque para ser sincero, se necesitaban muchos clones nuestros para aprovechar todo lo que se planteó en la cumbre en tan poco tiempo.
Obtuvimos material muy bueno e interesante, sin embargo creo que es insuficiente para trasmitir lo que se vivió en esos días en Cochabamba, era todo muy hermoso e intenso, por doquier la gente se saludaba y conversaba entre si, como en una gran fiesta de amigos, los debates y las exposiciones, eran de una densidad y claridad increíbles, la interculturalidad plasmada en la realidad con esa inmensa carga de igualdad era algo que de verdad embelesaba.
En fin, era un momento para vivirlo y deleitarse, en ese momento la realidad te demostraba que no eras el único en una lucha, que hay demasiadas ganas e ideas, que hay una energía y una fuerza emergiendo de las entrañas de la humanidad que parece buscar parir ese otro mundo posible, de verdad era un poema a la vida cada hora, cada minuto, cada segundo allá adentro.
La organización era fantástica y el comportamiento de la inmensa cantidad de personas era ejemplar, no había basura en el piso, todo se hacía con orden y paciencia, hubo muchos lugares donde dormir de manera gratuita, y daban incluso desayuno para quienes allí pernoctaban, también había menús de almuerzos gratuitos y transporte suficiente para las más de 30 mil personas que acudieron a la cita.
Hubo muchos momentos de impacto, en una oportunidad en una rueda de prensa del presidente Evo, al momento de la salida quedé del lado donde él pasaría sin nadie más así que pude estrechar su mano y darle una calcomanía del proyecto sin mayores dificultades.
Algo similar paso con el presidente Chávez, a penas terminó el encuentro con los movimientos sociales, quede en una buena posición para acercarme, claro que mientras eso sucedía los 3 estábamos desplegados y contactamos a Nicolás Maduro, a Arias Cárdenas, a diputados, etc. y yo cuando salíamos del la sala quede atrapado con la seguridad y una puerta de vidrio y Chávez se volteó y me dijo cuidado con la puerta que es de vidrio y ahí le entregue una nota pidiéndole la entrevista pero finalmente por lo apretada de la agenda no se pudo realizar, pero en sí, toda la aventura periodística fue genial.
En fin, nos movimos con todo lo que pudimos, a parte esos días también trabajábamos en los cafés, así que todo se hacía sin descanso, también en medio de todo conocimos una cantidad de personas increíbles que venían recorriendo América por diversos motivos y allí confluyeron y se crearon lazos importantes de amistad en mucho de los casos.
También aprovechamos y conocimos a la delegación venezolana, que era bastante grande, como buenos venezolanos eran bastante alborotados, la mayoría eran agradables y simpáticos, y en realidad había de todo, aunque a manera de crítica constructiva, me parece que debió venir más gente de las bases y menos de instituciones, pero esas son cosas que se deben seguir puliendo en nuestro proceso.
De la delegación venezolana, destacó con mucho aprecio a Laurita a quien le dedico estas líneas, ya que me pareció que de la delegación venezolana ella (y por mucho) es una de las más clara y comprometida con la búsqueda de un mundo mejor, que esté basado en el socialismo y el poder emanado desde sus bases organizadas (como debe ser) la noche del cierre tuve el privilegio de conversar con ella durante largo rato (conversaciones que seguramente continuaremos en Venezuela) y de verdad quedé maravillado por toda la buena energía que envolvió esas horas, por lo cual desde aquí aprovecho y le mando un abrazo gigante y le reafirmo que fue excelente conocerla.
Otro de los momentos bastante emotivos y significativos para Carlos y para mí fue reencontrarnos con los compas de la Túpac Amaru y en especial con Milagros Salas, quien habíamos perdido la oportunidad de entrevistarla en Jujuy y la cumbre nos reunió y allí lo logramos, también Milagros a nombre de la organización nos dio un espaldarazo, dándonos un apoyo económico para que continuáramos haciendo el proyecto, lo cual le agradecemos enormemente, porque sabemos que es un esfuerzo y sabemos que eso lo hacen quien realmente cree en la idea.
Pero bien volviendo al tema central, así fue la cumbre, con miles de pequeñas historias, que hacían gigantes cada uno de los segundos que tan intensamente se vivían, realmente para muchos de nosotros fue demasiado corto el tiempo y por lo mismo algunos pocos hoy en día seguimos una resistencia apostados en las montañas de Tiquipaya acampando y manteniendo viva la vibra de esos días que no queremos dejar atrás.
Finalmente, así han transcurrido estos días de Cochabamba, y ya se acercan días de cambios, nuevamente se presentan giros en esta historia, por una parte Umile al regresar nos aseguró que en unos 15 días comenzaría el viaje contra viento y marea en los próximos días, y bueno por aquí ya Carlos le ha llegado la hora de regresar a Venezuela por unos compromisos, que sabíamos que tendría desde antes de salir de Santiago.
Así que, comienza una nueva etapa en esta aventura, de seguro Carlos hará mucha falta en la travesía, pero si algo uno aprende cuando es viajero es a despedirse, siempre el trayecto está lleno de despedidas, muchas de ellas dolorosas y otras tantas nostálgicas, pero el camino siempre sigue y la ruta nos demanda compromiso para no parar y eso asumiré.
De igual forma, quiero aprovechar para dar mi más sincero reconocimiento a Carlos Rivas, por su aporte al proyecto, su apoyo incondicional y lo más importante por su amistad, que hoy en día es más bien una hermandad, sin duda que sin su aporte esto no hubiese sido lo mismo y quizás ni si quiera se hubiese logrado, se le extrañará compañero y seguiré la ruta también en su nombre.
Ahora bien, los próximos días se presentan para tomar algunas decisiones, hay por allí dos chicas argentinas que están interesadas en continuar la ruta conmigo, así que posiblemente no me quede sólo, y si no igualmente la ruta está llena de gente interesante que en más de una oportunidad me acompañaran.
Por ahora, estoy preparando todo para continuar el camino, con muchas expectativas por lo que vendrá, en los futuros destinos que son igualmente potentísimos como lo es La Paz, El Alto, el lago Titicaca, Cuzco, Arequipa, Machupichu, el amazonas y mi extrañada y adorada Venezuela, así que pronto volveré a escribir más detalles sobre lo que se presente en este nuevo giro.
Un abrazo a todos y la mejor de las vibras, que las rutas siempre nos acerquen.

lunes 12 de abril de 2010


Universidad del valle, Cochabamba
Bolivia
Bien finalmente llegamos a Uyuni, el viaje fue larguísimo, al llegar la mala nota la ponía la inmensa cantidad de basura que hay a los al rededores de la población, al llegar paramos en una plaza y nos fuimos caminando donde buscar para cambiar algunos dólares, luego de eso volvimos para cocinar algo y limpiar y arreglar la camioneta por dentro.
Cuando terminamos de limpiar, empezamos a cocinar en medio de la plaza, ya con la acostumbrados a ser caras duras, y mientras intentábamos encender el fuego, lo cual no lográbamos muy rápidamente, se nos acercaron dos niñitas que fueron las que nos dieron las técnicas de cómo encenderlo, al poco tiempo paso una doña que nos regaló bastante leña y después apareció otra señora que nos regaló un poco de diesel y así finalmente logramos prepararnos las arepitas.
Mientras terminamos de comer se prendió una golpiza de dos banditas cerca de la plaza, las niñitas nos recomendaron movernos hacia otra plaza para dormir, que era más tranquila, cuando fuimos a prender la camioneta, resultó que la batería había perdido la carga, así que nos tocó empujar y prendió.
Esa noche nos paramos en lo que llaman el reloj (la plaza más tranquila), y allí dormimos, Carlos se acostó casi enseguida, mientras yo me quedé tocando guitarra afuera, por ahí de repente apareció un par de gringos y se pusieron a tocar conmigo, y después de un rato decidí irme a dormir.
A la mañana siguiente, al levantarnos estábamos en una zona muy concurrida, así que no teníamos oportunidad de orinar, ni de cepillarnos, así que decidimos ir camino al salar de Uyuni y en el camino hacerlo, pero al intentar encender la camioneta, pues nuevamente estaba sin batería, así que de regalo de buenos días, empujamos varias veces a la pacha y nada que encendía, así que ya cansados empezamos a ver quién nos prestaba su batería para conectar los cables auxiliares y prenderla.
El primero que se detuvo fue un taxista, pero no se pudo auxiliar porque no encendía la pacha, pensamos que era que su batería era muy pequeña, así que bueno detuvimos a una camioneta que si tenía una batería más grande, pero igual no encendía, resultó que los pedazos de cables no sirven para nada, así que los compas nos ofrecieron halarla y así encendió.
Los 2 compas de lo más agradables, nos invitaron a desayunar y con el hambre que teníamos no íbamos a desperdiciar esa oportunidad, nos fuimos a la casa de uno de ellos y allí conocimos a su esposa y sus dos hijitas, y vimos algunas fotografías de su carrera como corredor de autos.
Allí nos enteramos que el otro compa era su guardaespaldas, y bueno empezamos a conversar mientras se terminaban de despertar las niñas y se preparaba la mesa para el desayuno, ahí en medio de la conversa, salió el tema de los otros negocios del compa, y resultó que el hombre era uno de los mafiosos más importantes de la zona, dentro de varios negocios ilícitos el que más le daba orgullo era el de que compra carros robados y los revende.
A pesar del giro inesperado que había dado la situación, nosotros seguíamos impávidos ante lo que se nos hablaba, lo tomábamos con humor y sin mayor sorpresa, mientras nos comíamos zendo desayuno, también comenzamos a conversar de política y era maravilloso ver como se parecen los opositores bolivianos a los venezolanos, los argumentos eran basados en rumores y chismes sin bases reales, nos decían cosas como “¿puedes imaginarte que ahora te investigan si tienes más de 5.000 dólares en el banco, para saber de dónde los sacaste?” ó “ahora te cobran un 0,38% en tu cuenta de banco si excedes de una cantidad de dinero X”, lo cual era bastante descarado por parte de ellos.
Finalmente nos despedimos y nos fuimos hacia el salar más grande del mundo y nuevamente la camioneta sin batería, allí confirmamos que existía algo que hacía que botara corriente, nuevamente el mafioso nos remolcó y encendió, pero sabíamos que ya no podíamos apagarla por mucho rato.
Después de unos veinte kilómetros llegamos a un pueblo llamado Colchaní, que es la puerta al salar, éramos la sensación al ser el único vehículo que no era último modelo y 4X4 que estaba por entrar al salar, conocimos algunos amig@s antes de entrar, y después seguimos la ruta hacia lo interno del salar.
Apenas se entra te impresiona lo magnifico e imponente del sitio, todo blanco como nieve, pero salado y sin tanto frio, allí nos montábamos en las montañitas de sal, tomamos fotos y videos como locos, seguimos hacia lo que se le llama los ojos del salar, que es un manantial de agua termal que nace en medio de la sal y hace una pequeña laguna, de allí cuando íbamos a montarnos de nuevo en la camioneta resultó que se apago sola y se descargó la batería.
Empujamos como tres veces hasta que encendió y seguimos ruta hacia el hotel de sal, todo esto siguiendo las otras camionetas y la verdad el camino era excelente, era el mejor camino que habíamos recorrido desde que entramos a Bolivia, la sal se endurece y se forma una especie de asfalto de sal, que incluso permite que uno se desplace a 100 km por hora sin ningún problema.
Del hotel, que de verdad era muy hermoso, nos dirigimos a la isla, que está a unos 150 km de distancia, y que es literalmente una isla en medio de la sal, al llegar como era un punto donde llega mucha gente, decidimos apagar la camioneta que igual conseguiríamos quien nos ayudara a prenderla.
Ahí nos instalamos a conversar con un compita, que pide los ticket de haber cancelado los 15 bolivianos para poder subir a la isla, la conversa fue bien agradable aunque nos fuimos enterando de las injusticias que aún persisten en Bolivia, resulta que algún político hace muchos años, le otorgó la concesión de la isla a algún extranjero, el cual es el que se llena los bolsillos de plata explotando a los pueblos originarios de la zona, únicos y verdaderos dueños de esas tierras, mientras a ellos no les permite ni conversar con los turistas porque los pueden echar.
Evidentemente Carlos y yo le envenenamos la mente a ese compa diciéndole que se organizaran y aprovecharan que Evo es el presidente para que le devolvieran sus tierras y que fuesen ellos de manera comunitaria quienes la administren, ya que ese es su derecho.
Realmente no sabemos si el compa nos hará caso o no, pero ojala que algo se haya despertado en él, para que se vaya recuperando la verdadera justicia en nuestro continente, luego de salir y tomar más fotos, nos ayudaron a encender la camioneta y seguimos.
Buscábamos un lugar donde parar, para tomar más fotos, ya que los efectos que se pueden hacer con todo ese fondo inmenso blanco es para instalarse a jugar, mientras buscábamos un buen sitio, se nos apagó la camioneta, aparentemente por que no estaba llegando bien la gasolina, al intentar encenderla varias veces sin éxito, se nos descargó la batería, y para completar las puertas no querían abrir, lo cual ya ponía la situación color de hormiga.
La mayoría de los tour seguían hacia otro camino de 3 días, y ya muy pocos por no decir ninguno pasaba por la vía en la que estábamos, cuando chequeamos la comida, no teníamos casi nada para solventar el hambre, y para poner la cosa más complicada tampoco quedaba casi agua.
Finalmente logramos abrir la puerta de copiloto, así que empezamos a empujar la camioneta una y otra vez sin éxito, el hecho de que yo tuviese que entrar por la puerta del copiloto, además de la altura que nos dejaba sin oxigeno y sin fuerzas en poco tiempo no nos daba resultado, y en una de esas para colocarle un poco más de sazón a la cruel situación, Carlos me empieza a decir que se está mareando, abrimos un vino que nos quedaba para mojar los labios y Carlos empezó a comer un poco de azúcar, para calmarse el mareo.
En ese momento, ya veíamos como poco a poco empezaba a caer la tarde, y de tanto darle como pude logre abrir la puerta del piloto, después de eso pasó algo que ninguno había ni premeditado, ni conversado ni nada, y fue que ambos nos paramos detrás de la camioneta y nos quedamos un tiempo meditando y en cierta forma proyectando toda nuestra energía en la pacha, de manera firme y convencida nos repetíamos en la mente que iba a encender, y así empezamos a empujar casi que con las últimas fuerzas que nos quedaban.
Finalmente, en ese último esfuerzo ¡la pacha encendió!, la alegría era inmensa y la falta de aire también, inmediatamente nos montamos y aceleramos en ritmo constante en ruta hacia Colchaní, recorrimos un espacio de más o menos 1 hora, y medida que avanzábamos íbamos viendo como por un fenómeno extraño, la sal empieza a convertirse en agua mientras cae la tarde, tuvimos que pasar varios charcos que antes no estaban y eso también nos preocupaba.
Ya casi llegando, ya incluso podíamos divisar la carretera, el agua ya había aflojado mucho el terreno y nos quedamos pegados, yo estaba intentando por todos los medios de que la camioneta no se apagara, mientras que Carlos se bajó a ver qué tan crítica era la situación, allí empecé a mover la camioneta hacia adelante y hacia atrás, hasta que se liberó y de allí la pacha hizo un máximo esfuerzo y finalmente salió.
Ya por fin estábamos de vuelta en la carretera, sanos y salvos, así que seguimos la ruta de regreso hacia Uyuni, donde cocinamos y dormimos ya muertos del cansancio. Al siguiente día llevamos a la camioneta a lavar porque la sal la corroe, aprovechamos de bajar todo y re-arreglarlo, echamos gasolina y seguimos ruta hacia Potosí.
En medio del camino, que es maravilloso el paisaje, y muy largo por lo mala que esta la carretera, pudimos conversar ampliamente sobre el día anterior, y a pesar de todas las dificultades que habíamos pasado, sin duda teníamos un profundo agradecimiento hacia el majestuoso salar, por todos los aprendizajes que nos había dejado en tan poco tiempo, sin duda alguna ese salar fue un gran maestro.
Así rodamos por espacio de 7 horas aproximadamente hasta llegar a Potosí, y no había lugar a descansar en ninguna parte ya que al día siguiente eran las elecciones regionales y existe prohibición de circulación de vehículos no autorizados ese día, y ya que queríamos vivir las elecciones en Potosí pues seguimos hasta llegar.
Evidentemente llegamos a la ciudad más alta del mundo ya entrada la noche, y paramos en una plaza que encontramos, allí nos percatamos de que nuestra situación económica ya era bastante precaria, así que debíamos recortar los gastos al máximo y ver como producíamos dinero.
Esa noche caminamos un poco por los alrededores de la plaza, pero al poco tiempo el cansancio nos venció y nos fuimos a descansar para ver desde temprano las elecciones, que además eran históricas, ya que era la primera vez que los bolivianos podían elegir a sus autoridades regionales a través del voto, gracias a la nueva constitución que ha promovido el gobierno de Evo Morales.
A la mañana siguiente, despertamos y empezamos a recorrer Potosí haciendo tomas de las elecciones, era bien nutrida la participación y muy interesante los rostros de la Bolivia profunda que se daban cita ese día en las calles, también era muy cansón el recorrido ya que en Potosí sólo hay bajadas y subidas y muchas de ellas muy pronunciadas.
Después de varias grabaciones que hicimos, nos fuimos a la sede del MAS a conocer a los compañeros y esperar los resultados de las elecciones con ellos, allá nos invitaron a comer y nos dieron jugos para refrescarnos.
También allí conocimos al profesor Vladimir, quien es un historiador que es parte del equipo de trabajo del para entonces candidato y ahora gobernador del departamento de Potosí Félix Gonzales, y además de ser un hombre muy bien preparado, era muy sencillo y amable, seguramente por su tendencia anarquista, que en definitiva es una condición de quienes verdaderamente militan con esa idea.
Conversamos largo rato con los compañeros, hasta que llegó la hora de los resultados, y a pesar de la victoria amplia del MAS en la región y en casi todo el país, había un poco de decepción por no haber podido ganar la alcaldía.
Igualmente hubo celebración y por su puesto participamos de ella, ya tarde en la noche regresamos a la camioneta y nos fuimos a dormir. Al día siguiente, salimos a conocer y a buscar trabajo, y cuando volvimos al intentar encender la camioneta esta empezó con un ruido espantoso.
Resultó que con las vibraciones de la carretera de tierra, se daño el torno donde encaja la turbina del motor y al esta hacer juego tropieza con las paredes de metal haciendo ese ruido, esto fue un golpe duro ya que había que encontrar un mecánico que nos resolviera el problema y eso nos iba a costar dinero, el cual no teníamos.
De tanto buscar conseguimos a un mecánico que trabajara la camioneta, tuvimos que dejarla allí, lo que también nos dejaba sin techo donde dormir, cerca de allí conseguimos donde dormir por 20 bolivianos (3 dólares aprox.) y nos fuimos a comer, mientras comíamos cayo una granizada grande, así que tuvimos que descansar en el hotel antes de salir a buscar empleo en algún lugar, ya que era inminente el producir para poder continuar.
Cuando pudimos salir del hotel ya como a las 4:30 de la tarde, nos separamos en busca de trabajo, Carlos se fue a una construcción y yo me fui a la mina que está en el cerro rico del Potosí, cuando llegue a la mina ya no había quien contratara, pero conversando con un trabajador de allí, me di cuenta que el trabajo no era muy bien remunerado, para los riesgos y gastos que implicaba.
Bajando en el bus hacia la ciudad me encontré por casualidad con Carlos quien venía caminando por una de las calles del centro, me bajé y me comento que en la construcción nos podían dar trabajo, pero que también estaba buscando en bares y discotecas a ver si salía algo.
Nos volvimos a separar y buscamos cada uno en los diferentes sitios nocturnos que hay en la ciudad, a la noche cuando nos encontramos en el hotel, nos dimos cuenta que ninguno de los 2 había conseguido nada, así que nos tocaba irnos para la construcción.
A la mañana siguiente, a las 7 am ya estábamos en pie, dispuesto a ir a nuestro nuevo laburo, cuando llegamos allá nos explicaron las condiciones, nos dieron cascos y guantes y las primeras ordenes, ese día fue matador nos pusieron a mover una montaña de palos gigantesca, al medio día nos fuimos a ver si la camioneta estaba lista, y resultó que no, había que esperar un día más.
Almorzamos y llegamos de nuevo al trabajo, resultó que llegamos a la 1:05 pm y había que llegar a la 1 en punto, aun cuando nos robaron 10 minutos de la salida que era a las 12 y nos dejaron ir a las 12:10, así que llegó el jefe y nos advirtió que eso no podía suceder y si volvía a suceder nos echaban.
Bien, seguimos cargando palos durante toda la tarde, fueron casi 10 horas en eso y el sueldo diario era sólo de 50 bolivianos, ya al final de la tarde Carlos y yo conversábamos a cerca del trabajo y nos dimos cuenta de que no valía la pena seguir allí.
Salimos de allí extenuados, pero también con una nueva conciencia, ya que todo el día reflexionamos acerca de lo dura que es la vida del obrero y de cómo la explotación del hombre por el hombre, es una de las causas fundamentales de la miseria de mundo.
Esa noche buscamos un lugar donde dormir, así llegamos a un antro espantoso que cobraba 15 bolivianos (2 dólares aprox.) y por supuesto que lo tomamos, dormimos esa noche y nos levantamos un poco más tarde de lo normal para descansar bien, al despertar recogimos todo y nos fuimos a la camioneta a dejar lo que no usaríamos en el día y a buscar los instrumentos musicales para intentar una nueva forma de generar dinero.
Nos fuimos a la calle peatonal y nos instalamos, antes nos habíamos encontrado con el profesor Vladimir para cuadrar una entrevista para el documental y quedamos que para la noche, así que ese día nos la pasamos cantando y tocando en la calle y después de todo el día habíamos conseguidos como 15 bs, así que eso tampoco resultaba mucho, lo bueno es que en ese ínterin conocimos a unos artesanos que nos enseñaron a hacer unas pulseras para venderlas.
Ya en la noche llego el profe y nos invitó un café y un té, conversamos largo rato sobre temas interesantes, referentes al socialismo y después nos despedimos hasta el siguiente día donde entrevistaríamos a un compañero dirigente minero, que ha dedicado toda su vida a esa lucha.
Ya en horas de la tarde habíamos recuperado a la pacha, quedo súper bien, le habían hecho un montón de cosas y hasta le habían arreglado los problemas que traía de la válvula y de la corriente, y además el mecánico principal nos aceptó un ventilador calefacción y una chaqueta como pago y el electricista nos cobro 175 bs así que no quedamos tan golpeados como esperábamos.
Al siguiente día, después de haber vuelto a dormir en el hogar, nos levantamos y nos encontramos con el profesor, y nos fuimos a entrevistar al compañero minero, después de tomar su testimonio tomamos el del profe, con lo que cerrábamos el tema de las entrevistas en Potosí.
Compramos un poco de hilo para hacer las pulseras y nos arrancamos ruta Cochabamba, cosa que ya habíamos decidido, por dos razones, una era el lugar de la conferencia y dos teníamos la impresión de que al ser una ciudad más grande habría más trabajo.
Antes de salir pasamos por la construcción a ver si teníamos la suerte de que nos pagaran el día que trabajamos, pero el tipo que nos contrató no estaba y además era difícil que nos pagaran ya que sólo se paga los sábados, así que finalmente trabajamos de gratis.
El camino hacia Cochabamba era ya un camino asfaltado, bastante largo pero muy lindo también, yo manejaba mientras Carlos tejía, hasta que se nos hizo de noche y dormimos en el pueblo del lago Poopo, a la mañana siguiente quisimos conocer el lago pero estaba como a una hora de distancia del pueblo y por la situación económica no podíamos gastar tanta gasolina.
Así fue que continuamos hasta Oruro, donde sólo entramos apenitas, y cambiamos los últimos 50 dólares que nos quedaban, echamos gasolina y seguimos a Cochabamba, finalmente llegamos y desde que nos bajamos de la camioneta empezamos a buscar donde trabajar.
Cuando llegamos a la plaza principal nos encontramos con una agradable sorpresa, se llevaba a cabo la primera expo conciencia 2010, realizada principalmente por la fundación transparencia, y que consiste con una participación de colegios, que exponían y hacían obras acerca de la preservación del planeta, conocimos a el organizador y conversamos un rato con él y quedamos para vernos al siguiente día.
Luego de allí, caminamos un montón visitando lugares nocturnos para trabajar, en varias ocasiones nos dieron esperanzas, pero nunca concretamos nada por diferentes razones, mientras a la vez intentábamos ubicar a los organizadores de la cumbre mundial de los pueblos a la que asistiremos.
Finalmente conseguimos a la gente de cancillería con quienes conversamos y quedamos para vernos el día lunes, mientras seguíamos buscando donde trabajar, cosa que esa noche no logramos.
Al siguiente día fuimos nuevamente a la plaza e hicimos algunas grabaciones, cuando entró la tarde volvimos a las búsquedas de trabajo, hubo uno que Carlos quedó en entrevistarse a las 8 pm y otro que nos había dicho el día anterior que tenía cupo para uno.
Sin embargo encontramos otro lugar en la ciudad donde también hay una gran cantidad de discotecas y cafés, así que tuvimos que dividirnos Carlos bajo a los que ya estaban contactados para tomar alguno de los 2 y yo me fui al otro sitio a ver más opciones, bien resultó que Carlos le ofrecieron en el de la entrevista a las 8 sólo para trabajar martes y miércoles y el otro le dijo que ya había encontrado a alguien.
Ante eso Carlos siguió buscando, camino casi hasta las 2 de la mañana y no encontró nada y se regresó a dormir, mientras yo tuve un poco más de suerte y conseguí un puesto de barman en una de las mejores discotecas de aquí, y hasta me quede después de trabajar con los dueños bebiendo y conversando con lo que creo que hemos hecho una buena amistad y ya me dijeron que volviera el próximo viernes.
Así que bueno finalmente yo parece que tomare el trabajo de la disco los fines y el del café de martes y miércoles, mientras que Carlos va a hacer una prueba de DJ el martes y si no intentará en otros cafés que convocaron para la próxima semana.
Después de ese sábado de trabajo y búsqueda, nos tomamos el domingo de descanso, y nos fuimos a pasar todo el día echados al lado de un lago, y ya en la noche nos conectamos a internet y mandamos un poco más de información.
Y bueno finalmente, hoy lunes atendimos el llamado para conocer a los compañeros de la cancillería boliviana aquí en la universidad de la valle, donde será la conferencia, ya conversamos con ellos y nos dieron la alternativa de que si la embajada nos da una carta avalando el documental nos darán pases de prensa para tener acceso incluso donde estarán los mandatarios asistentes.
Así que bueno seguimos a la espera, ya con un panorama más claro, con trabajo y con la proximidad de la cumbre, será hasta la próxima entrega, que espero sea pronto, donde le entregaremos más detalles de lo que va sucediendo en esta aventura, un abrazo a todos.

Carlos Larangeiras

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